29/10/2026 | 10:09:46

Si hubiera crecido como Brasil, la Argentina exportaría US$ 122.000 millones del agro en lugar de US$ 50.000 millones

En 2025, la Argentina exportó productos agroindustriales por unos US$ 50.480 millones. Si en los últimos 30 años hubiera crecido al mismo ritmo que sus vecinos, esa cifra podría haber sido de más del doble. Así lo estima un informe del economista Juan Manuel Garzón, del IERAL de la Fundación Mediterránea.

El estudio compara la evolución de 55 grupos de productos agroindustriales entre 1995 y 2025 en la Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay. Y calcula cuánto habría vendido el país si su participación en el comercio mundial hubiera evolucionado como la de cada vecino.

Si la Argentina hubiera crecido como…

El autor aclara que no es un pronóstico ni una suma de exportaciones perdidas, sino una forma de dimensionar la oportunidad: muestra lo que habría significado acompañar trayectorias que sí ocurrieron en la región.

Crecimos, pero mucho menos que el mundo

Entre 1995 y 2025, las exportaciones agroindustriales argentinas se multiplicaron por 3,4: pasaron de US$ 14.644 millones a US$ 50.480 millones. En el mismo período, Brasil las multiplicó por 8,4, Paraguay por 7,5 y Uruguay por 6,8.

Como el comercio mundial creció más rápido que las ventas argentinas, el país perdió terreno: su participación bajó del 1,81% al 1,65% del total mundial. Brasil, en cambio, pasó del 2,62% al 5,82%.

La caída no fue pareja. El maíz fue la gran excepción, porque más que duplicó su peso en el mercado mundial (del 5,8% al 12,3%), y la soja también ganó algo de terreno. En cambio, la carne vacuna bajó del 6,4% al 3,8% del comercio mundial, y el trigo, del 5,3% al 4,4%. El resultado es una canasta cada vez más concentrada: la soja y el maíz ya explican la mitad de las exportaciones agroindustriales del país.

Tres caminos distintos para crecer

El informe destaca que cada vecino encontró su propia forma de ampliar la producción y las ventas al exterior.

Brasil apostó a la investigación. Embrapa adaptó la soja a las zonas tropicales y amplió las regiones donde se podía producir. A eso se sumaron crédito rural a tasas preferenciales, inversión privada y extranjera, mejoras en infraestructura y una ley de 1996 que dejó de cobrar un impuesto provincial a las exportaciones de productos primarios. Así, sus ventas agroindustriales pasaron de US$ 21.264 millones a casi US$ 178.000 millones.

Uruguay sumó una industria nueva a su base ganadera: la celulosa. Una ley forestal de 1987, regímenes de zonas francas y reglas claras para el capital extranjero permitieron la llegada de tres grandes plantas de celulosa entre 2007 y 2023. Hoy la forestoindustria y la carne vacuna explican, entre las dos, cerca del 60% de sus exportaciones agroindustriales. En la ganadería, la trazabilidad individual obligatoria de los animales, vigente desde 2006, le abrió mejores condiciones de acceso a la Unión Europea.

Paraguay creció desde una base mucho más chica, apoyado en la estabilidad macroeconómica, un impuesto a la renta del 10% y la ausencia de retenciones. A eso se sumaron la siembra directa, las semillas mejoradas y la mejora genética de los rodeos, aunque también la ampliación de la superficie cultivada, con costos ambientales que el propio informe menciona.

Por qué la Argentina quedó atrás

Para el IERAL, la comparación con los vecinos muestra que el problema no fue la falta de demanda internacional, sino las condiciones internas para invertir. El informe identifica cinco factores:

-La inestabilidad macroeconómica. La inflación y los cambios bruscos en el tipo de cambio y en las reglas encarecen las inversiones de largo plazo, como un monte forestal, un rodeo de cría o una planta industrial. Muchos proyectos se postergan, se achican o directamente no se hacen.

-El cepo cambiario. Dificultó la llegada de inversión extranjera, porque limitaba la posibilidad de girar utilidades o recuperar el capital. Además, al sostener un dólar oficial más bajo, funcionó como una carga extra para los exportadores. El informe reconoce que desde abril de 2025 esas restricciones se flexibilizaron.

-Las retenciones y los impuestos acumulativos. Según estimaciones del IERAL, entre 2002 y 2025 los derechos de exportación sobre los granos y sus derivados sumaron unos US$ 173.000 millones en dólares constantes, sin contar carnes y otros productos. A eso se agregan impuestos como Ingresos Brutos, que se acumulan en los costos aunque la exportación esté exenta.

-Los cupos y permisos para exportar. El trigo, el maíz y la carne vacuna estuvieron sujetos en distintos momentos a cupos, permisos y suspensiones. Además de quitarle rentabilidad al negocio, eso le hizo perder confianza a la Argentina como proveedor.

-Las restricciones ambientales. La Ley de Bosques de 2007 limitó la conversión de tierras a la agricultura. El informe considera que la conservación es un objetivo legítimo, pero señala que las compensaciones a los propietarios fueron insuficientes. También menciona el conflicto por la planta de celulosa de Botnia, que según el estudio desalentó las inversiones forestales en Entre Ríos y la Mesopotamia.

Una agenda que se mide en décadas

El informe también menciona otros condicionantes, como la infraestructura de transporte, la energía, los trámites aduaneros y las habilitaciones sanitarias. Para recuperar terreno, propone una agenda amplia: estabilidad macroeconómica, fin de todos los controles cambiarios, eliminación de los impuestos distorsivos, reglas previsibles para exportar, más infraestructura e investigación, y un marco que compatibilice la producción con la protección ambiental.

Pero el requisito que el autor considera más importante es la continuidad. Una plantación forestal, una planta industrial o la expansión de un rodeo tardan años en dar resultados, y necesitan reglas estables durante todo ese tiempo. Para el IERAL, la brecha con los vecinos no se recupera de un año a otro: es el resultado de 30 años de caminos distintos, y revertirla también va a llevar décadas.


Fuente: AgrofyNews

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