Los últimos días son de temperaturas por encima de lo normal.
La Argentina está acostumbrada desde hace décadas a tener un mercado cautivo para su trigo en Brasil, su principal socio en el debilitado Mercosur. Por eso se anima a experimentos inusuales en el mercado internacional, como impulsar un trigo transgénico o poner un techo repentino a sus exportaciones del cereal, como sucede ahora a partir de la instauración formal de los “volúmenes de equilibrio”.
Es el promedio ponderado de cultivos a nivel nacional; en soja la participación es del 67,9%, maíz 53,4%, trigo 62,0% y girasol 49,3%. Los impuestos nacionales no coparticipables representan el 68,1% del total. Hay fuertes subas de los costos dolarizados.
Lentamente aparecen alternativas de ayuda para los productores afectados por el temporal.
El próximo año uno de los ejes centrales de la política económica del Gobierno será garantizar el abastecimiento de dólares para el sector productivo, de modo de no frenar el crecimiento que este año rondará el 10% del PBI.
Beijing hasta ahora no ha permitido la siembra de variedades transgénicas de soja o maíz, pero permite su importación para su uso en la alimentación animal
El cereal se encamina a una cosecha récord, de más 21 millones de toneladas. La clave: el salto en los rendimientos logrados mediante una mayor inversión en tecnología.
Muchos analistas lo esperaban: las condiciones climáticas en Brasil, Argentina y Paraguay impulsaron el precio internacional de la oleaginosa.
El balance cerraría el año en U$S 15.000 millones. Crecieron las importaciones, pero ¿qué va a pasar con los dólares en 2022?
EL incremento se registró en comparación con igual período del 2019 y del 13,2% contra 2020, y alcanzó así el mayor nivel de facturación para ese período desde 2016